Consejos Terapéuticos

Agua fresca, el milagro nuestro de cada día

grifo de seguridad

¿Piensas que exageré con el título? Para nada y lo que es más: enfatizaré para exponerte mis razones al respecto. No hay nada más milagroso que el agua, porque nada en este planeta puede ayudar a que tu cuerpo se sienta mejor y obtener mejores resultados.

Tal vez si apuramos, esta afirmación podría asociarse también al oxígeno, pero sólo constituiría una honrosa excepción. Y es que el  agua ostenta un cercano segundo lugar, sin dejar de señalar que el agua es dos terceras partes de oxígeno.

¿Qué tipo de agua?

Todos somos conscientes de los beneficios que conlleva beber agua, aunque hay que diferenciarlas, porque no todas son iguales. Yo apostaría por encontrar  la mejor agua mineral del mercado y realmente, una vez que adquieres y tomas el hábito de beberla, llegarás a la conclusión de que no hay bebida que la sustituya y –especialmente en días de intenso calor- .

¿Cuál elegir?

Un punto clave es seleccionar con cuidado entre las muchas fuentes de agua disponibles, porque la disfrutarán todos los miembros de tu familia. Es posible que nunca hayas prestado demasiada atención a las etiquetas, pero te invito a leerlas con detenimiento, a su procedencia, su envasado y a elegir aquella cuyos controles de calidad satisfagan tus demandas.

Si me pides un consejo, no dudaría en decirte que optes por una marca que sea equilibrada en componentes minerales, muy baja en sodio y, por tanto, adecuada para mejorar tu bienestar.  Recuerda que con ella prepararás los zumos de tus hijos y además cocinarás todos los alimentos de tu hogar, por lo que sería deseable que ésta sea baja en niveles de magnesio, calcio y cloruros.

Por último, el acceso a ella tendría que ser cómodo para ti. Busca servicios que te lleven los bidones a tu hogar (en ese sentido, las distribuidoras que también atienden empresas son una garantía de puntualidad y bien servicio) y de ese modo la ecuación cerrará perfectamente: calidad, salud, higiene y comodidad.