Verduras

Ajo, un básico en la dieta mediterránea

Garlic

El ajo es una hierba que se utiliza mucho en los países mediterráneos como condimento y que tiene bastantes beneficios en nuestro organismo.

El ajo es beneficioso para las personas con problemas cardiovasculares, por lo que puede ser un buen sustituto de la sal, reduciendo así de paso problemas como la hipertensión. También puede ayudarnos a disminuir la posibilidad de sufrir arterioesclerosis y algunos tipos de cáncer. Además se cree que el ajo refuerza el sistema inmunológico, aumenta el apetito y combate el estrés y el cansancio.

El ajo posee propiedades antibióticas y bactericidas, por lo que se ha utilizado para combatir diferentes enfermedades. De todas formas las personas con enfermedades digestivas deben evitar su consumo porque puede ser irritante.

El ajo nos aporta especialmente minerales como potasio, fósforo, magnesio, zinc y yodo, así como vitaminas del complejo B, vitamina C y E, aunque en menor medida. Además, una vez que se parte o tritura, el ajo tiene  alicina, la sustancia que le da su olor y su sabor característico. Si queremos que el ajo no se repita debemos quitarle el brote que tiene dentro o ponerlo en remojo durante una hora.

El ajo es perfecto para acompañar carnes y pescados, así como para preparar salsas, ajoblanco y sopa de ajo. También en el arroz al horno, un plato típico en Valencia, se utiliza una cabeza entera de ajos. En ciertas zonas de España se meten dientes de ajo pelados en botes de cristal con aceite de oliva para que éste gane en sabor.

Hay que tener en cuenta que a medida que aumenta el tiempo de cocción de los ajos, éstos van perdiendo su fuerte sabor y alguna de sus propiedades.

A la hora de la compra tenemos que elegir aquellos bulbos que sean compactos, pesados y que carezcan de brotes. Tampoco deben tener zonas verdes, amarillas o marrones. Se trata de un alimento que dura bastante si lo conservamos en lugar seco, fresco y sin luz.