Lacteos

Alergia a la leche no es lo mismo que intolerancia a la lactosa

Alergia a la leche no es lo mismo que intolerancia a la lactosa. La confusión suele estar a la orden del día y nos parece importante responder a las preguntas más frecuentes que todos nos hacemos en este sentido, siendo la respuesta a la primera de ellas, precisamente nuestro título.

La alergia a la leche, tal como lo dice su nombre es un problema alérgico, es decir una reacción de nuestro organismo ante determinado estímulo. Cuando se habla de intolerancia (a la lactosa, en este caso) no se habla de una reacción del organismo sino sobre la falta de capacidad de éste para procesar debidamente cierto elemento; la digestión de la lactosa no puede ser llevada adelante por las personas que padecen intolerancia y ante esa imposibilidad los individuos manifiestan intensos dolores, diarreas y gases intestinales dolorosos.

¿Cómo saber o distinguir qué está pasando? Una reacción alérgica en general puede darse en personas de cualquier edad; si bien cada uno de estos episodios suele manifestarse desde edades tempranas, esto no es una regla y lo que es más, muchas alergias van desapareciendo o minimizando impacto a medida que la persona crece. En el caso de la alergia a la leche, contrariamente a otros casos, la alergia suele permanecer.

¿Cuáles son los síntomas? No es sencillo determinar este estado (diferenciándolo de otras patologías) y en todos los casos debe ser un diagnóstico médico exhaustivo y no una presunción por tu parte. Muchas veces, descubrir si una persona es alérgica a cierto alimento en particular demanda mucho tiempo y varias idas y venidas por “ensayo y error”.

De todos modos, te invito a prestar atención o buscar respuesta a estas preguntas para concurrir a tu consulta médica con más elementos de juicio:

  • Toma nota sobre tus síntomas luego de  comer o beber alimentos que contienen leche con la mayor exactitud posible.
  • Toma nota acerca de cuánto tiempo persisten esas molestias.
  • Presta atención si también se presentan al consumir otros alimentos.
  • Pregunta si existen antecedentes familiares de alergias alimenticias y recopila esta información con la mayor exactitud posible.