Consejos Terapéuticos

Alimentando a tu cerebro

Nuts macro

Estamos de acuerdo: uno no ingiere alimentos pensando en “alimentar” tal o cual órgano vital de nuestro cuerpo, la mayoría de las veces simplemente comemos porque… ¡tenemos hambre!. Pero muchas otras veces las cosas se invierten y tratamos de incluir alimentos que específicamente contribuyen a superar algún déficit, como el caso de los lácteos para fortalecer huesos, por ejemplo.

Hoy nos enfocamos en aquellos alimentos especialmente útiles para las múltiples funciones neurológicas que hace uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo: el cerebro. Toma nota, vale la pena tener en cuenta estos alimentos para personas de todas las edades…

Arándanos

Los arándanos son especialmente ricos en antioxidantes, que actúan para proteger los vasos sanguíneos y el cerebro del estrés oxidativo creado por los radicales libres. Uno de los antioxidantes es la vitamina E, que puede combatir  la pérdida de las capacidades cognitivas relacionada con la edad. Un estudio publicado ya hace varios años, encontró que las dietas ricas en arándanos mejora significativamente la capacidad de las habilidades de aprendizaje, la memoria y el motor de ratas envejecidas. Además, las antocianinas en los arándanos promueven el crecimiento de neuronas nuevas en algunas regiones del cerebro.

Nueces y Semillas

Muchos tipos de nueces y semillas son buenas fuentes de proteínas, minerales, vitamina E, ácidos grasos omega-6  y algunos aminoácidos esenciales. Como un ejemplo, las semillas de calabaza y de sésamo son ambas ricos en tirosina, el aminoácido requerido para la síntesis de dopamina. La dopamina es un neurotransmisor que regula el estado de ánimo y el movimiento de coordenadas. Muchas nueces y semillas son una buena fuente de vitaminas del grupo B. La vitamina B-6 es necesaria para producir la dopamina y la serotonina, que son esenciales para la comunicación entre las neuronas, en tanto el ácido fólico es necesario por el cerebro para mantener la memoria y la concentración.

La vitamina B-12 se asocia con las funciones cerebrales superiores, y su deficiencia conduce a síntomas similares a la enfermedad de Alzheimer. Aunque falta mucho aún, cuando pienses en los frutos secos y las fiestas, sabrás que algunos de ellos (y semillas) particularmente sanos son las nueces, almendras, anacardos, avellanas, semillas de lino y semillas de girasol.