Consejos Terapéuticos

Aprender a comer lentamente

Happy flirting couple in the kitchen

Parece un tema menor y puede que te sorprenda. Pero es un hecho que comer lentamente no sólo se puede  un gran impacto en tu salud sino en tu ingesta diaria de calorías. Si consigues modificar este hábito, no dudes que pondrás  en marcha una serie de cambios de gran alcance que, en el largo plazo, puede convertirte en una persona más delgada y mantenerte como tal.

Algunos especialistas dicen que un hábito como este, es de hecho un hábito  “ancla” porque cuando la gente – y me incluyo –  consigue comer más despacio, de alguna forma se “conecta” a tierra y les vuelve más serenos y menos vulnerables en general.

¿Qué dice la investigación?

La verdad es que las investigaciones en este sentido aportan datos contundentes y la conclusión es clara: cuando comemos rápido, comemos más. Cuando comemos despacio, comemos menos. Mucho menos.

Sin embargo, nos sentimos más satisfechos, más tranquilos y más felices. No tenemos que pensar en comer menos ni en restringir las calorías. Simplemente sucede.

Y ¿adivinen qué? Cuando comemos menos, se pierde grasa. Es así de simple.

¿Cómo sucede fisiológicamente?

Desde el momento en que pasamos a oler o simplemente a ver nuestra comida, hasta el momento en que llega a nuestros intestinos, nuestros cuerpos están realizando procesos que producen enzimas y hormonas que trabajarán juntas y van a ayudar a la digestión. También estamos iniciando procesos para que nuestro cuerpo pueda “avisarle” a nuestro cerebro cuando estamos “llenos”.

Pero esta comunicación intestino-cerebro es lenta. De hecho, nuestro cerebro no recibe el aviso de “estoy lleno” mínimo hasta unos 20 minutos después de comenzar una comida, sin importar cuánto sea lo que se coma.

Así las cosas, cuando consumimos alimentos de manera rápida, lo que sucederá es que vamos a comer demasiado antes de que nuestro cerebro tenga  la oportunidad de recibir la señal de “satisfecho”.

Es por ello que te invito a adquirir este nuevo hábito sin preocuparte por lo que dirán las personas a tu alrededor: mantén tu identidad , pero explica a los demás cómo nuestro cuerpo es sabio y enviará las señales correctas, sólo que -como todo- hemos de darle su tiempo.