Consejos Terapéuticos

Café a la francesa

cafe a la francesa

Ayer, como todas las tardes, compartí un café con mi esposo a la hora de nuestra serie de TV favorita. Para nosotros, es una especie de ritual que disfrutamos intensamente y por cierto un placer que no desequilibra el presupuesto económico para nada.

Pero él me sorprendió: por primera vez probé un café diferente, un café hecho “a la francesa“.  Ya desde el aroma se percibía diferente y seductor, algo más que el café de todos los días; luego al probarlo comprobé que los conceptos  placer y buena salud no tiene por qué ser excluyentes. Te invito a conocerlo un poco más…

¿Dónde se prepara?

Requiere que compres una cafetera de émbolo, como la que puedes ver en la imagen de portada. En algunos países se llama también con estos nombres: cafetera de pistón, cafetera francesa o prensa francesa.

Como puedes ver no es un electrodoméstico, por lo que no es caro para nada; se trata de un dispositivo sencilllo que también sirve para elaborar para  elaborar té y -en el caso del café- suele proporcionar café más fuerte e intenso respecto al que se extrae utilizando otras cafeteras.

Se cree que este sistema fue inventado en Francia  alrededor de 1850, pero patentado luego por un diseñador italiano llamado Attilio Calimani en 1929.

¿Por qué es diferente?

Porque en el sistema más generalizado de la elaboración de café, éste se coloca en un filtro o recipiente poroso que deja pasar el agua, la cual por “arrastre” lleva lo que va obteniendo de ese pasaje por el café molido hacia el fondo de la cafetera y desde allí se sirve.

En este caso, el café (molido en grano grueso) se coloca en el fondo de la prensa francesa. Se vierte un poco de agua a unos 95 ºC y se deja un par de minutos para que el café se hidrate. Luego se coloca el resto de agua recién hervida y se deja unos 5 a 8 minutos -tú irás descubriendo tu propio gusto-, para que la infusión se realice totalmente.

Aquí viene la diferencia: se coloca luego el pistón o émbolo que se desliza sobre la superficie cilíndrica de vidrio hacia abajo, y como tiene una especie de filtro de nylon o goma capaz de dejar pasar sólo el agua y no los granos, el café que beberás irá quedando arriba del mismo a medida que lo bajas.

La proporción recomendada es una cucharada sopera de café por cada taza que desees preparar, y el líquido que agregas es exactamente la medida de cada taza es decir 250cc por taza. Todo depende del tipo y marca del café; deberás ir haciendo pruebas de ensayo y error hasta hallar el punto de tu preferencia.