Proteinas

Carne de caballo como parte de la dieta

raw  horse meat close up

Hace unos meses se produjo una controversia en torno a la carne de caballo, pero no porque no fuera saludable, sino porque no se indicaba en el etiquetado que era un ingrediente más en productos como las hamburguesas de ternera o en ciertos platos de pasta.

De hecho la carne de caballo es muy nutritiva y con un sabor bastante bueno. Además contiene pocas grasas, menos que otras carnes rojas, y proteínas de gran calidad.

Su sabor un poco dulce se debe a que contiene más hidratos de carbono que otras carnes, aunque al mismo tiempo es poco grasa, por lo que es una buena opción si estamos a dieta. En cuanto a las vitaminas, destacan las de grupo B, como la tiamina y la riboflavina.

La carne de caballo es una de las más ricas en hierro, por eso antiguamente la consumían quienes tenían anemia o estaban enfermos.

Consejos

Una vez que compremos la carne la debemos conservar en la nevera, bien protegida, un máximo de tres días. Asimismo la podemos congelar durante varios meses, pero siempre en un recipiente hermético.

Hay que señalar que la carne de caballo únicamente se debe comprar en establecimientos autorizados para su comercialización, ya que así se impide el riesgo de ciertas enfermedades. De este modo sabremos que la carne ha pasado todos los controles sanitarios y de seguridad, así como que los caballos se han destinado exclusivamente al consumo humano.

En la actualidad algunas razas están destinadas a la producción de carne debido a la demanda de consumo de carne de caballo. Dentro de la carne de caballo encontramos tres categorías: extra, primera y segunda, de las que dependerá el precio. En la carnicería podemos adquirir filetes, solomillo, lomo, hamburguesas y otras piezas para hacer caldos o guisados.