Grasas

Claves para controlar exceso de grasas y azúcar

claves control exceso grasas azucar

La mayoría de las personas, sin discriminación de edad o región padece un mismo problema: la tendencia al consumo excesivo de grasas y azúcar. Las grasas y los azúcares son fuentes de energía para el cuerpo, pero cuando comemos demasiado de ellos, se genera más energía de la que “quemamos”, y esto puede significar problemáticas varias que se traducen en un aumento de peso. Esto puede conducir a la obesidad, que aumenta nuestro riesgo de diabetes tipo 2, ciertos tipos de cáncer, enfermedades del corazón y derrame cerebral.

Conociendo al enemigo…

Un buen punto para empezar es el siguiente:  ¿Sabíais que  hay en realidad diferentes tipos de grasa? Veamos sintéticamente cuáles son y qué diferencia existe al consumirlas.

  • La grasa saturada se encuentra en alimentos como el queso, embutidos, mantequilla, pasteles, galletas y pasteles. Consumirlas indiscriminadamente puede aumentar el nivel de colesterol en la sangre y aumentar el riesgo de enfermedades del corazón.
  • Las grasas insaturadas, por otro lado, pueden ayudar a reducir el colesterol y nos proporcionan los ácidos grasos esenciales que se necesitan para ayudar a mantenernos saludables. Los llamados “pescados azules”, los  frutos secos y semillas, aguacates, aceite de oliva y los aceites vegetales son fuentes de grasas insaturadas.

En consecuencia, una frma de reducir riesgos es sustituir el consumo de alimentos que son altos en grasas saturadas por alimentos que son ricos en grasas insaturadas. Haz la prueba: por ejemplo en preparaciones de bizcochería, perfectamente se puede susituir la mantquilla por aceite de canola o de oliva, no se pierde textura ni sabor y se gana en salud.

¿Qué hay de los azúcares?

El azúcar se produce y se halla de forma natural en alimentos como la fruta y la leche, pero no es necesario -precisamente-, reducir este tipo de azúcar. El gran problema es el azúcar que se añade a muchos alimentos y bebidas como las bebidas azucaradas gaseosas, pasteles, galletas, chocolate, bizcochos, helados y dulces de fruta. También está contenida en algunos alimentos salados ya procesados, como salsas para pasta.

Aquí es más simple pero más difícil: tenemos que reducir en nuestra dieta aquellos alimentos con azúcares añadidos. En lugar de una bebida gaseosa, por ejemplo, tratar de tomar agua con gas. Elige fruta o semillas como un bocadillo en lugar de algo de pastelería.