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Cómete la piel

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Así es, de las frutas en las que te sea posible cómete la piel y triplicarás el número de vitaminas que ingieres.

Pero pasa lo mismo con la verdura. Nos da por quitar las hojas más alejadas del centro de una lechuga, por ejemplo, y optamos por las hojas más blancas en vez de por las verdes que son, en realidad, las que tienen más vitaminas.

La piel tiene entre tres y diez veces más vitaminas que la parte central. Lo único que debemos hacer es lavar bien la fruta y comérnosla con la piel, en el caso de la verdura hacer lo mismo, sólo se trata de comernos las hojas más atractivas, las más verdes, que són las que están más cargadas de sol y de vitamina A.

Pero claro, qué pasa, por ejemplo con las naranjas. Pues que al pelarla tenemos que prestar atención a la parte blanca que queda en los gajos, es una fuente de fibra excelente y no amarga, así que se come perfectamente.

El calabacín, el pepino y el tomate también admiten la piel en los platos perfectamente lo que los hace unos potentes antioxidantes. La patata sin embargo, aunque su piel atesora un gran número de vitaminas, es necesario pelarla para evitar la gran cantidad de productos tóxicos con las que son rociadas.

Las uvas (ahora que llega Nochevieja) hay que tomarlas siempre con piel. Es más, la mayoría de las cremas anti edad llevan piel de uva como ingrediente así que puedes usar el producto tal cual.

De la sandía también es conveniente comerse la parte blanca de la piel ya que hace milagros en la circulación. Y de las típicas manzanas o peras pues ni que decirlo hay. Cómete la piel y tu organismo te lo agradecerá.