Frutas

¡Cómo apetece comer castañas!

Peeled chestnut in a bowl

Las castañas son uno de los frutos secos que más asociamos al invierno, sobre todo porque son muy apetecibles y casi nunca podemos resistirnos si vemos un puesto de castañas asadas en la calle.

Propiedades de las castañas

A diferencia de otros frutos secos las castañas tienen menos grasa y sí mucha agua, casi la mitad de su contenido, por lo que su aporte energético es inferior.

Las castañas son ricas en minerales tan importantes como fósforo, calcio, hierro, zinc, magnesio y, en menor medida, cobre. También contienen vitaminas del grupo B, como la B1, la B3, la B6 y el ácido fólico.

Las castañas nos aportan una gran cantidad de hidratos de carbono complejos, especialmente en forma de almidón y fibra que nos ayudan a sentirnos saciados, aunque las personas con diabetes deben vigilar su ingesta. También contienen potasio y muy poco sodio, por lo que se recomiendan en casos de hipertensión, enfermedades cardíacas y problemas renales. Asimismo son muy buenas para las mujeres que están dando el pecho y las personas que sufren anemia.

Por el contrario deben tener precaución quienes tengan un estómago delicado, ya que pueden producir hinchazón y flatulencias, sobre todo si se comen crudas, por lo que es mejor asarlas y tomar sólo dos o tres, evitando así las molestias.

Y además…

Actualmente las castañas suelen tomarse asadas o cocidas, casi nunca crudas. Es posible preparar muchos platos con castañas a las que quitaremos la piel, como pollo, purés, marron glacé, compotas y algunos postres.

Podemos comprar castañas en otoño y en invierno. Las castañas de Galicia son muy conocidas por su gran calidad, aunque a la hora de la compra debemos fijarnos en la piel, que ha de estar brillante. Tenemos que conservarlas en un sitio fresco y seco, y nunca en bolsas de plástico puesto que puede aparecer moho.