Trastorno Alimenticios

Cómo comprender mejor los trastornos de alimentación

Young girl in kitchen eating chicken and vegetables

A veces no sólo se trata de comprender al detalle qué cosas caracterizan a uno u otro de los conocidos trastornos de alimentación. Para empezar, hay que distinguir una frontera que no siempre queda bien definida: no es lo mismo un trastorno de alimentación, que un trastorno de conducta o hábito de alimentación.

Veamos qué podemos discernir desde esa mirada poco usual pero muy válida.

Trastornos de la alimentación

Estros tan difundidos trastornos, están caracterizados por comportamientos anormales que acompañan los procesos o momentos de alimentación, pero también creencias o convicciones por parte del paciente sobre la alimentación, el peso y la forma o apariencia corporal. Los tres diagnósticos principales y más frecuentes de este tipo, son la anorexia nerviosa, la bulimia nerviosa y el trastorno por atracón.

Además, hay muchos casos cuyas aristas no “cierran” totalmente y dan sólo para configurar líneas de patrones de alimentación anormal que tienen apenas  algunas de las características requeridas para un diagnóstico de trastorno de la alimentación. Estos casos se clasifican como trastornos de la alimentación no especificos, pero no son menos problemáticos que los más famosos.

En este contexto, decimos que obesidad se clasifica como una enfermedad médica y no como un trastorno de la alimentación (un trastorno psiquiátrico), ya que no se asocia sistemáticamente con problemas psicológicos o de comportamiento.

Trastornos de conducta alimentaria a temprana edad

Son básicamente tres los trastornos de conducta alimentaria y se manifiestan en general desde la infancia:

  •  Un patrón persistente de padres poco conscientes que insisten en alimentar a los bebés o niños pequeños con  sustancias no nutritivas. Los padres no siempre comprenden la importancia de tomar acción  a tiempo y eso desencadena muchos problemas.
  • Problemas que  implican la regurgitación repetida, que suele estar vinculado con problemas de masticación deficiente (o ausente) de los alimentos. Este comportamiento no es el resultado de una afección gastrointestinal o médica, el alimento parcialmente digerido regresa a la boca sin náuseas observables, disgustos, o intento de vomitar.
  • Trastorno de la alimentación de la infancia o niñez temprana, traducido como un fracaso persistente para comer adecuadamente, ya sea poca cantidad o alimentos con escaso aporte vitamínico o proteico. Eso se traduce lisa y llanamente en una ganancia de peso totalmente  insuficiente para su edad.  Tal vez la mitad de las hospitalizaciones pediátricas vinculadas al aumento de peso insuficiente (que constituyen 1-5% de todas las hospitalizaciones pediátricas) puede ser debido a  este problema.