Verduras

Cómo conservar tomates

Es una muy buena iniciativa esto de conservar tomates, ya que nos permite incluirlos en una multiplicidad de recetas. Si bien nos gusta mucho disfrutar de estos sabrosos frutos muy frescos y turgentes, por ejemplo en nuestras ensaladas, la realidad es que cobra importancia saber que existen varios métodos de conservación mediante los cuales podemos disponer de ellos todo el año.

La forma más fácil de conservar los tomates es simplemente colocarlos limpios y dentro de un envase hermético, en el freezer de nuestro frigorífico. Es posible que “estallen” y -por supuesto- no sea posible comerlos en una ensalada, pero serán perfectos una vez descongelados, para utilizar en salsas o estofados.

Pero si en tu hogar, al igual que en el mío, el problema es el espacio dentro de ese freezer, donde la prioridad la tendrán siempre las carnes, habrá que buscar alguna otra alternativa de conservación.

Afortunadamente, los tomates son deliciosos y ampliamente utilizables tanto enlatados como secos.

Si tienes acceso a algún tipo de deshidratador, los tomates son fáciles de secar y la versión hecha en casa es tan deliciosa como los “secados al sol” que puedes comprar en la tienda. Otra posibilidad es también secar los tomates en un horno bajo a moderado, pero debes saber que el color tiende a oscurecerse.

Por supuesto: lo mejor de la temporada es prolongar tanto como sea posible el consumo del tomate en estado fresco. Pero antes que prescindir de ellos, sin duda  será preferible conservar los tomates bajo cualquiera de los métodos antes comentados. La ventaja de consumirlos y prepararlos en conserva en plena temporada es que esto será el momento de comprarlos   más baratos.