Consejos Terapéuticos

¿Cómo influye la nutrición en la fertilidad femenina y en el embarazo?

Healthy nutrition

Todos sabemos que la alimentación influye en las diferentes funciones del organismo, como la fertilidad, por eso es fundamental seguir una dieta saludable que nos ayude a prevenir y tratar las enfermedades endocrinas y metabólicas.

Se ha comprobado, sobre todo en los últimos años, que la fertilidad está regulada por el sistema endocrino y que muchas de las alteraciones se deben a disfunciones endocrinas.

En caso de tener problemas de fertilidad siempre debemos buscar la mejor ayuda profesional, como la que nos ofrece la prestigiosa clínica IVI, ya que cuenta con una Unidad de Endocrinología donde obtendremos la mejor atención en cuanto a nutrición.

En esta Unidad de Endocrinología pueden ayudarnos a solucionar problemas de fertilidad que se deben a causas endocrinológicas y metabólicas, como por ejemplo cuando la mujer sufre diabetes, obesidad o resistencia a la insulina, alteraciones que afectan a la mujer esté o no embarazada.

A veces los problemas se deben a ciertos trastornos alimentarios, como la anorexia o la bulimia, que suelen provocar desnutrición y por tanto dificultar que la mujer se quede embarazada. En otros casos los problemas pueden deberse a un mal funcionamiento de la tiroides, una enfermedad que es necesario tratar lo antes posible.

Asimismo, aunque algunas mujeres se quedan embarazadas sufren abortos que pueden deberse a problemas endocrinos. De hecho, la diabetes gestacional, es decir, la que aparece durante el embarazo, es bastante peligrosa, ya que además de abortos puede producir malformaciones en el bebé.

Otras patologías que influyen a la hora de quedarse embarazada, así como para que todo vaya bien para el bebé y la madre, son la hipertensión y el colesterol elevado, que se deben casi siempre a una mala alimentación y a la falta de ejercicio.

Dieta saludable

Por ello, además de ayuda profesional, es imprescindible que siempre sigamos una dieta variada y equilibrada donde predominen cada día las frutas, las verduras, los cereales y las legumbres. El consumo de pescado debe superar al de la carne, la cual es preferible que sea magra y de pollo o pavo. Tampoco deben faltar los lácteos, a ser posible desnatados, evitando las salsas, la nata, la mantequilla y los quesos grasos, que aportan demasiadas grasas perjudiciales que suben el colesterol y engordan. La bollería, los congelados y los snacks es mejor no probarlos, sólo aportan azúcares, grasas y un exceso de sal. Y para aliñar aceite de oliva virgen, la mejor opción.

Por último tenemos que hacer ejercicio, simplemente andando media hora a buen paso todos los días mejoraremos nuestro sistema cardiovascular y reduciremos las posibilidades de sufrir diabetes, obesidad o hipertensión.