Consejos Terapéuticos

Cómo mantener el peso en vacaciones

Breakfast for Two with a View

En verano la dieta cambia, ya que el calor hace que sintamos preferencia por ciertos alimentos que suelen ser más ricos en calorías. Y no sólo eso, sino que además al estar más relajados y tener más tiempo libre solemos picar más entre horas.

En verano tomamos muchas más ensaladas y comidas frías, lo cual está muy bien siempre y cuando no añadamos salsas procesadas como mayonesa o salsa rosa. Un poco de aceite de oliva virgen extra es la opción más saludable.

Si salimos a picar algo debemos elegir las tapas más ligeras, como aceitunas verdes, pepinillos, almejas o mejillones sin salsas. Los snacks como las papas y otros procesados son ricos en sodio y además de ser muy calóricos harán que retengamos líquidos.

La pasta también se consume mucho en verano porque se prepara rápidamente y gusta a todos. A la hora de prepararla es mejor acompañarla de verduras como calabacín y unas gambas o un poco de jamón. La nata y los quesos grasos lo único aportan son calorías y grasas perjudiciales.

En general en verano tomamos más bebidas con azúcares, como refrescos o sorbetes. Debemos controlar su consumo porque un vaso de estas bebidas puede contener hasta seis cucharadas de azúcar. Si estamos a dieta podemos tomar una de estas bebidas pero eligiendo la versión libre de azúcares. Por su parte el alcohol es muy rico en calorías, por eso debemos reducir al máximo su ingesta y no estar todo el día de cervecitas, algo muy típico del verano.

En cuanto a los helados, mejor tomar sólo uno al día que sea pequeño, sin nata y nunca de noche, ya que es más difícil quemar esas calorías. De todas formas es recomendable que no tengamos dulces en casa porque al tener más tiempo libre es más fácil que no podamos resistirnos a la tentación.

Y el ejercicio físico no debe faltar, un paseo de una hora cerca del mar o en la montaña al atardecer son de gran ayuda para mantener el peso y la salud.