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Cómo se cocina el amaranto

Hay muchas maneras de cocinar el amaranto, todas ellas recomendables para poder conseguir diferentes sabores y texturas. Veamos algunas de ellas teniendo en claro que el punto clave es cómo incluir este alimento  de forma tal que se optimicen  los beneficios en su dieta diaria.

La buena noticia es que eso puede lograrse de varias maneras. Para empezar una bien sencilla y muy disfrutada por grandes y chicos: tú puedes hacer estallar las semillas para hacer palomitas de maíz o para asarlas. En ambos sentidos, las semillas sirven… ¡como aperitivos deliciosos!

Otra posibilidad: las semillas pueden ser molidas para obtener harina de amaranto, que puede ser usada para hacer pan. A esta utilidad, se suma que ellas (las semillas) también se pueden agregar a sopas o ser cocidas al igual que cualquier otro grano.

Algo más: las hojas jóvenes y los brotes de semillas, se pueden utilizar en ensaladas.

Así que, ahora que sabes cómo cocinar el amaranto, seguramente estás en condiciones de enriquecer y traer un poco de variedad a tu dieta.

A estas utilidades, se añaden algunos usos “terapéuticos” tales como su uso   para el tratamiento de úlceras, diarreas y hemorragias. Las hojas se usan  – por quién sabe cómo hacerlo- para tratar heridas y mordeduras de serpientes, y se asevera que son eficaces como un tratamiento para las lombrices en el intestino.

Imagen: plantas-especies