Trastorno Alimenticios

Cómo conversar sobre los trastornos de alimentación

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Este es un tema delicado, que abarca muchas aristas y en el que todos hemos de ser especialmente cuidadosos para no lograr el objetivo opuesto al que seguramente pretendemos: querer ayudar.

Caso a caso

Lo primero a considerar es que los trastornos de la alimentación, pueden ser situaciones muy diversas. No siempre hablamos de Anorexia o Bulimia (desórdenes muy frecuentes que generalmente comienzan en la adolescencia); a veces hablamos de cuadros muy diferentes como puede ser la pérdida del apetito en personas ancianas o débiles.

¿Cómo conversar?

Aquí van unos consejos útiles; toma nota, no se sabe cuándo puedas necesitarlos…

  • Ten cuidado de evitar declaraciones críticas o acusatorias, ya que esto sólo hará que la persona se coloque en una posición defensiva. En su lugar, céntrate los comportamientos específicos que te preocupan.
  • Enfoca la conversación a los sentimientos y las relaciones, no en el peso (exceso o falta) y en la comida. Comparte tus recuerdos de momentos específicos en los que se sentían preocupados por la conducta alimentaria de otra persona. Explica que estás allí porque piensas que puedes ayudar, eres confiable y no juzgarás: sólo procuras acompañar para buscar ayuda profesional.
  • Deja claro estás preocupado por su salud, pero respeta su privacidad. Los trastornos alimenticios son a menudo un grito de ayuda  y la persona –aunque no lo admita explícitamente- apreciará saber que tú estás sanamente interesado.
  • No hagas comentarios sobre su aspecto: la persona ya es demasiado consciente de su cuerpo. Incluso si estás tratando de felicitarle los comentarios sobre el peso o la apariencia no hacen sino reforzar su obsesión con la imagen corporal y el peso.