Lacteos

Delicioso y sano queso Feta

feta cheese and olives

El queso Feta es originario de Grecia y tiene un sabor muy característico sumamente apreciado por los amantes del queso.

Se elabora con leche de oveja, aunque en ocasiones se puede mezclar con leche de cabra. Se obtiene una pasta blanda cruda y se cura en salmuera durante un período de tres meses como mínimo. Su textura es un poco granulada y su gusto salado, algo agrio. El auténtico queso Feta no contiene conservantes, por lo que es producto muy sano. Conviene asegurarse de su procedencia griega, ya que otros países, como Alemania y Dinamarca, también lo producen, aunque sus propiedades no son las mismas.

Los griegos suelen consumir queso Feta casi a diario, siendo una de las bases de su dieta mediterránea, una dieta que ha contribuido a que sean uno de los pueblos más longevos del mundo.

Características

Su color blanco es totalmente natural y su aporte en grasas no es muy elevado pese a tratarse de un queso. De todas formas su contenido en grasa puede estar entre el 30% y el 60%, ya que depende de la mezcla de leche utilizada. Por ello hemos de consumirlo con moderación. Además, su nivel de sal también puede ser elevado, por lo que cuando lo utilicemos para preparar recetas no debemos salar demasiado el resto de los alimentos.

Cómo comerlo

Podemos tomar el queso Feta solo, con un poco de aceite de oliva, en ensalada al estilo griego (con tomate, pepino,  cebolla y un toque de orégano), de relleno en pasteles de hojaldre, en brochetas, con atún…

Una ración queso Feta nos aporta casi un diez por ciento de las proteínas diarias recomendadas. También contiene riboflavina, con acción antioxidante, y calcio, fundamental para los huesos. Además posee  fósforo, vitaminas del complejo B, selenio, zinc, hierro y magnesio.

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