Consejos Terapéuticos

Dieta paleolítica

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¿El título Dieta paleolítica llama tu atención? Igual me pasó a mi y tal como sabéis a esta altura (quienes son asiduos lectores de este espacio) no soy muy fanática de las dietas de moda o de las dietas “revolucionarias” que mucho prometen y poco se ve cumplido más tarde en los hechos.

Pero la Dieta Paleolítica, a pesar de su nombre algo “marketinero”, plantea algunos matices y fundamentos interesantes, que vale la pena conocer. En pocas palabras, promueve un “nuevo” estilo de vida que no es sino el retorno al consumo de alimentos naturales, en definitiva algo mucho más sano, según se asevera.

Quien la promueve es un médico, el Dr. Carlos Pérez que conquista cada vez más voluntades en el propósito de reconvertirse a una especie de “paleovida”.

¿Qué es la paleovida?

En pocas palabras significa el cambio en varios frentes; por un lado, dejar de lado la comodidad de ciertos medios de transporte invitando a movernos más en los hechos (caminar, algo de bici etc.) y por otro comenzar a alimentarnos según ciertos parámetros congruente con el estilo de vida de nuestros lejanos ancestros. Él habla de retomar aquella dieta que “nos hizo como somos”, es decir consumir pescado, mariscos, verduras, bulbos, frutas y carne.

No duda en aseverar y enfatizar en que “somos carnívoros, las grasas de la carne acortaron el intestino y acrecentaron el cerebro”, por lo que consumir grasas es parte de lo permitido, siempre que sean “de buena calidad es decir: la del aceite de oliva, de los frutos secos, del aguacate, grasas de pescado y carnes de caza“.

Está permitido comerse un buen trozo de carne de res, o carne sin definición expresa pero “de animales que hayan  sido criados sanamente y correteando en el campo” . La grasa de animales  de criadero, de cautiverio, proveniente de cruzas genéticas artificiales, es – según asevera Pérez- grasa insana.

No se trata de “caprichos”: si el animal  se cría corriendo libremente su grasa se infiltra en la carne… y es saludable. En ese sentido, recomienda enfáticamente desechar “ la carne que suelta agua al freirla, porque según dice es de animal  de criadero, probablemente cargado de antidiuréticos para retener agua y ganar peso”.