Lacteos

El queso fresco

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De color blanco y sabor muy suave, así son los quesos frescos, obtenidos todos ellos a través de leche pasteurizada la mayor parte de las veces de vaca y otras de oveja y cabra.

El queso fresco destaca por tener un alto contenido en proteínas y mucho calcio, además cuenta con minerales como magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B. Su contenido en grasa es media, su aportación se debe a que en el momento de elaboración se utiliza la leche y nata y debido a eso aumenta su nivel de grasa.

El queso fresco es muy recomendado para todas aquellas personas que sufren del estómago y no toleran muy bien la leche entera. Ahora bien, aquellas personas que tienen alergia a la proteína de leche de vaca se les recomienda que no ingieran este tipo de alimento, ya que puede ser perjudicial.

El queso fresco lo encontraremos en el supermercado en las zonas donde están los frigoríficos, ya que debe estar siempre en una zona fría para conservarse. Antes de comprar un queso fresco hay que fijarse siempre en su fecha de caducidad, y una vez comprado mantenerlo dentro del frigorífico y no por mucho tiempo ya que su contenido de humedad es elevado y no se conserva durante demasiados días

Hay que destacar que el queso fresco debe ser consumido moderadamente, y es que aunque son quesos de los que contienen menor cantidad de grasa, esta es saturada y por lo tanto es mejor un consumo controlado.


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