Trastorno Alimenticios

Estrés y alimentación

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El ritmo de la vida diaria, bien sea por el trabajo o por la ausencia del mismo, puede alternos la alimentación de forma drástica. A veces no hay dinero para comer y en otras ocasiones son las prisas las que nos impiden tener una nutrición correcta.

Suele pasar que en situaciones críticas sentimos cansancio, problemas de concentración y nerviosismo. Todo esto proviene, según nuestra opinión, del problema que provoca la situación y aunque es cierto también influye, y muchísimo, la alimentación.

La primera comida que se ve atacada por el estrés es el desayuno. En muchas ocasiones se toma más tarde o, simplemente, desaparece de la dieta. Debéis tomar aunque sea un vaso de leche y algunos frutos secos. Necesitáis poner el cuerpo en marcha tras el descanso nocturno.

A medio día pasa exactamente lo mismo, se opta por comer más tarde y nos saltamos esa comida. Sería bueno tomar, como mínimo, una pieza de fruta y algún lácteo. Esto evitará el picoteo posterior y la bajada de glucosa en la sangre.

Curiosamente es positivo tomar plátanos, como antiácidos, evitar el té y la cafeína y optar por infusiones como la menta para mejorar nuestro estado físico. Evitad los fritos y el alcohol y haced ejercicio de vez en cuando, con andar 30 minutos al día ganaréis en salud y en tranquilidad.