Trastorno Alimenticios

Estrés y dieta, íntima relación

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A veces pensamos que una persona estresada no tiene tiempo para nada, no se relaja…etc. Pues son las personas que más grasa tienen en la zona abdominal.

El estrés provoca que la persona busque un alimento como premio, como un reconocimiento a su propia acción. Cuando comen suelen escoger alimentos energéticos como hamburguesas o pizzas y la grasa está garantizada.

Tras un experimento, llevado a cabo por la Universidad de San Francisco, se le dió a una serie de ratas alimentos que contenían ración extra de glucosa o grasa. Igualmente estimularon la hormona esteroide glucocorticoide.

Tras 24 horas observaron que la estimulación de esta hormona provocaba que las ratas acudieran exclusivamente a los alimentos más grasos. Esto provocaba placer en los animales y sus niveles de estrés bajaban.

Se deduce pues que los propios depósitos de grasa mandan este mensaje al cerebro. Es decir, cuanta más grasa consumas más necesitarás para estar a gusto. Esto rebaja el estrés pero aumenta otro tipo de complicaciones al organismo.

Por lo tanto, es más útil tomarse una tila o hacer técnicas de relajación que comerse un trozo de pizza. Nuestro organismo nos lo agradecerá.