Grasas

Grasas buenas vs. Grasas malas

Grasas buenas vs. Grasas malas

Siempre habrás escuchado esos buenos consejos para ahorrar calorías por allí: hay que evitar las grasas, o, hay que disminuir las grasas. Es que así: desde hace décadas, los nutricionistas y los especialistas han enfatizado en señalar  que una dieta baja en grasas es la clave para comenzar a perder peso, controlar el colesterol y prevenir problemas de salud.

¿Es tan así?

En absoluto  y es pertinente desmitificar, o mejor dicho especificar los detalles de esta aseveración tan difundida. Así de sencillo: más que cuánta grasa consumes, lo que verdaderamente cuenta es qué tipo de grasa consumes: eso es lo que realmente importa.

Grasas buenas y grasas malas

Comúnmente se las clasifica así  y es una forma acertada de llamarlas en el lenguaje popular porque ayuda al consumidor a discernir con claridad que “sí y que “no” en nuestra dieta.

Las apodadas grasas “malas” promueven el aumento del colesterol y el riesgo de ciertas enfermedades, en tanto que las grasas “buenas” –por increíble que parezca- son capaces de proteger tu corazón y promover buena salud en general.

Un ejemplo muy difundido en las últimas décadas de las llamadas grasas “buenas” es el conocido Omega-3. A tal punto es buena, que se adiciona a ciertos alimentos de consumo masivo como la leche, ya que no la tienen naturalmente y su presencia es esencial para la salud física y emocional.

¿Quieres una clasificación clara y concisa para saber cuáles son las grasas buenas y cuáles las malas? Con gusto la compartiré en un próximo post. Te invito a estar pendiente.