Consejos Terapéuticos

Hipertensión y alimentación

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La hipertensión es una enfermedad muy común donde se produce una excesiva presión de la sangre en las paredes de los vasos sanguíneos. Parece tener un origen desconocido, aunque la alimentación y el estilo de vida influyen en gran medida. 

Factores de riesgo

La hipertensión o tensión arterial alta es una elevación sostenida de los niveles de la presión sanguínea por encima de los valores normales (presión sistólica más de 160 y  presión diastólica más de 90).

Entre los factores de riesgo destacan el sobrepeso, el colesterol, el consumo excesivo de sal, el tabaco, la ingesta de grasas saturadas, el exceso de glucosa, el estrés y la falta de ejercicio físico.

Importancia de una buena alimentación

La alimentación es muy importante a la hora de prevenir y controlar la hipertensión arterial, sobre todo en personas con predisposición genética.

La dieta de una persona con este problema debe ser baja en sodio y rica en potasio, por lo que es imprescindible consumir muchas verduras ricas en dicho mineral, como ajo, cebolla, col, zanahorias, perejil, berros, espinacas, tomate, pepinos, endivias, escarola o rábano. Asimismo debemos consumir fruta, aunque nunca en almíbar o confitada.

En cuanto a los cereales estos deben ser preferiblemente integrales, sobre todo el arroz. Las legumbres deben ser un básico en la dieta, especialmente las lentejas y la soja verde. El pescado azul es muy aconsejable porque contiene grasas muy saludables y la carne debe ser preferiblemente de pavo o pollo sin piel.

Alimentos perjudiciales en casos de hipertensión

Las personas hipertensas o con predisposición deben evitar los cereales y harinas refinadas, el azúcar, la leche entera y sus derivados, las salsas, los rebozados, las carnes rojas, los embutidos, las grasas saturadas presentes en la mantequilla y otros productos procesados, el alcohol, el café y algunas especias, como es el caso de la pimienta y el curry.

A la hora de cocinar no debemos utilizar sal. Tenemos que consumir pescado fresco y aliñar los platos con aceite de oliva o de girasol. Hay que evitar los platos precocinados, normalmente ricos en sodio.