Consejos Terapéuticos

Just Eat y la tranquilidad de no cocinar

He tenido la oportunidad de probar la web just-eat gracias a un cupón de promoción y decidí descansar de fogones por un día y probar el servicio.

El proceso es muy sencillo así como la interfaz muy intuitiva.

No tienes más que registrarte fácilmente y buscar aquello que te apetece.

Es tan sencillo como poner tu código postal y ver la oferta de la que dispones cerca de tu domicilio.

Puedes ordenar los resultados por proximidad, los más nuevos primero, por valoración o simplemente por el nombre del local.

Una vez te muestra los resultados de búsqueda puedes filtrar por el tipo de comida que prefieres y concretar más lo que quieres.

Lo más cómodo del servicio es poder hacer a la hora que quieras el pedido y determinar a qué hora quieres que te lo traigan a tu domicilio.

Comparativamente a los servicios a domicilio tradicionales es genial porque no has de estar pendiente de a qué hora abren.

El único contra que encontramos fue la extrema seguridad a la hora de pagar, el bono era de un valor concreto y decidimos añadir algo más por nuestra cuenta. A la hora de pagar su sistema extremadamente seguro más que aportarnos tranquilidad nos creó cierta duda ya que pedía varias claves de seguridad de manera que nos ceñimos al valor del vale regalo y evitar problemas.

Tras hacer el pedido recibí en el correo electrónico desde el que me registré confirmando el mismo con todos los detalles, los platos escogidos, el local concreto y la fecha y hora de entrega.

A la hora pactada estaba sonando el timbre, la comida deliciosa y el servicio perfecto.

Sin duda volveré a probar el servicio y lo recomendaré a mis contactos, el único contra fue la “inseguridad” que me creó el pago con tarjeta pero puede escogerse el pago directo a domicilio y quedarse más tranquilo.