Lacteos

La manteca

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Este producto derivado de los restos de la crema de leche aporta grandes cantidades de grasas saturadas, colesterol y calorías, no obstante, a veces es muy difícil no incluirlo en nuestra dieta aunque sea como parte de otras elaboraciones. A continuación analizaremos que hacer y que no en estos casos, y como poder reemplazar a la manteca por otros productos que dañen menos nuestra salud.

La mantequilla, como también es llamada, tiene algunos métodos distintos de preparación, aunque los pasos fundamentales se repitan en la gran cantidad de preparaciones que se conocen. Estas variantes pueden llevar a encontrar mantecas de diferentes consistencias, sabores y aportes al organismo. La idea de su proceso es eliminar los glóbulos de agua que normalmente quedan alojados en el interior de la manteca, ya sea a mano o utilizando maquinaria especializada.

Si nosotros vamos a una tienda a comprar la manteca, los valores normales de la que allí se comercializa indican que está compuesta en un 80% de mantequilla en estado puro, mientras que el resto se divide en agua y otros componentes menores. En cambio, en la artesanal, los valores de grasa acumulada pueden reducirse hasta el 60%, por lo que ésta resulta mucho más beneficiosa para el organismo.

Si bien la manteca puede obtenerse de la leche de la mayoría de los animales, como la vaca, oveja y cabra, no es posible obtenerla de la de camello, por su composición. Su consumo se ha extendido en los últimos tiempos a todo el mundo, aunque está claro que no a todas las personas, por sus dudosos aportes al organismo, más propios de un deportista de elite que de un ser humano común y corriente.

 

  • guadalupe

    la manteca me gusta

  • http://www.blogalimentos.com SorenAsier

    A mi también :)

  • Pingback: Usos insospechados de la mantequilla, en el hogar » Blog Bricolaje