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La rúcula, utilízala en tus recetas

arugula

La rúcula es una hortaliza que se consume principalmente en la cuenca del Mediterráneo, sobre todo en Italia, Francia y Grecia donde se utiliza desde siempre en la cocina. La rúcula tiene un sabor muy característico y un poco amargo, pero es un alimento muy sano y que aporta mucho sabor a los platos.

La rúcula nos aporta betacarotenos, vitamina C, magnesio, hierro y potasio, así como fibra que ayuda a depurar el organismo y elimina sustancias que pueden ser dañinas para la salud, como por ejemplo altas concentraciones de colesterol y triglicéridos.

La rúcula contiene antioxidantes que reducen la oxidación de las grasas y que por tanto impiden que estas se acumulen en las paredes arteriales, por lo que es perfecta para las personas con niveles altos de colesterol.

Más efectos beneficiosos

La rúcula se recomienda en los casos de anemia por su contenido en hierro y vitamina C, ya que esta vitamina permite aprovechar el hierro que contiene la rúcula.

Su contenido en vitamina K ayuda a evitar enfermedades cardiovasculares y favorece que el organismo asimile el calcio que tiene la rúcula, por lo que es muy beneficiosa para los huesos.

Además se recomienda la rúcula para la vista por su contenido en carotenoides que evitan las cataratas.

Y además…

Asimismo la rúcula nos ayuda a encontrarnos más saciados, por lo que es una guarnición ideal si estamos a dieta o controlamos nuestro peso, ya que además tiene muy pocas calorías.

Su sabor, un tanto amargo, es muy beneficioso, ya que estimula la secreción de jugos gástricos y ayuda al estómago a realizar mucho mejor la digestión.

La rúcula suele añadirse a las pizzas, aunque también puede tomarse en ensaladas, con carne de ternera, con pescado, para hacer salsas, y cómo no, para preparar platos de pasta y arroces a los que les aporta mucho sabor.