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La trampa de la ensalada

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Suele ser normal que, para lavar nuestra conciencia tras varios excesos, optemos por pedir una ensalada en el restaurante. En principio la idea es positiva pero no tanto el resultado. Es habitual no pedir una combinación de lechuga, tomate y cebolla. De ahí que denominemos a este post, la trampa de la ensalada.

Al pedir la ensalada completa, o como le llamen en este establecimiento, podemos estar tomando una cantidad bárbara de calorías. Es habitual que se le añadan embutidos (sólo el pavo o el jamón de york están permitidos), atún, conservas, y todo tipo de ingredientes poco apropiados.

Pero no hablamos de los ingredientes en sí, sino de que las ensaladas, para muchas personas, no tienen la entidad para ser denominados platos por sí mismos. Esto quiere decir que si una ensalada completa tiene ya calorías suficientes no podemos añadirle las que tienen 2 platos aparte de esta ingesta.

Por lo tanto, si pedimos una ensalada que sea básica. El pan frito, las salsa, el embutido, las conservas y demás ingredientes ya aportan calorías suficientes. O una cosa u otra. Así ganarás en salud y ahorrarás algo de dinero al no pedir 2 platos, todo sea por la crisis.