Proteinas

Las bondades del marisco

Fish market

Lo bueno del marisco es que además de ser un bocado delicioso para cualquier paladar también es beneficioso para nuestra salud. Y en nuestro país contamos con la suerte de tener un gran repertorio de recetas en las que el marisco es el principal protagonista: paella de marisco, langosta a la plancha, ostras flor, mejillones al vapor o a la marinera, navajas a la plancha, pulpo a la feira con cachelos, merluza a la koskera con almejas, txangurro a la bilbaína, zamburiñas al horno…

La mayoría de estas recetas, claro está, son gallegas. Pero afortunadamente hoy en día no hace falta ir hasta Galicia para poder disfrutar de cualquiera de estas exquisiteces. Restaurantes gallegos como O’Nabo de Lugo, en Barcelona, hacen posible que cualquiera de nosotros, independientemente del punto de España donde nos encontremos, podamos probar estos platos únicos elaborados por manos de auténticos chefs gallegos.

¿Pero por qué todos los nutricionistas recomiendan incluir el marisco en nuestra dieta? ¿Cuáles son los beneficios que aporta a nuestro organismo?

Bien, si todos los expertos en nutrición coinciden en que el marisco tiene que estar presente en nuestra dieta es porque es un alimento muy completo, rico en proteínas, vitaminas y minerales, cuyo aporte calórico es mínimo, por lo que resulta ideal incluso para quienes seguimos algún tipo de dieta de adelgazamiento o que simplemente deseamos mantener la línea.

Las proteínas del marisco, en primer lugar, son mucho más completas que las que aportan los alimentos vegetales. Esto quiere decir que comiendo muy poco marisco habremos dado a nuestro organismo todas las que necesita al día.

En segundo lugar, todos los mariscos contienen las vitaminas B y D que son esenciales para asegurar la correcta absorción de calcio y fósforo por parte de nuestro organismo y de esta manera evitar problemas como la descalcificación de los huesos, un trastorno que afecta especialmente a las mujeres como consecuencia de la menopausia. Además, cualquier marisco contiene vitamina B12, una vitamina que los alimentos vegetales no poseen y con la que eliminaremos de raíz cualquier riesgo de padecer anemia. La langosta, el bogavante, la sepia y el pulpo, por otro lado, son los únicos mariscos que además de contener las vitaminas B y D tienen también mucha vitamina A que es importantísima para garantizar el adecuado crecimiento, desarrollo y protección de los huesos, la piel e incluso la retina.

En cuanto a los minerales, en tercer lugar, el marisco es una importante fuente de magnesio, fósforo, yodo, hierro y zinc los cuales, entre otras cosas, son vitales para la cicatrización de heridas, el buen funcionamiento del sistema inmunitario, o la oxigenación de nuestras células.

Los únicos que tendrán que ir con un poco de cuidado con el marisco serán aquellos de nosotros que deban vigilar sus niveles de colesterol. Con todo, no será necesario –ni recomendable–  que lo eliminemos de nuestra dieta, sino que será suficiente con rebajar su consumo a una o dos veces por semana, privándonos sobre todo de comer cangrejo, langosta, percebes o cualquier otro tipo de crustáceo en general, ya que son los que mayores niveles de colesterol aportan.

El marisco, por tanto, es un alimento muy nutritivo que gracias a las muchas bondades que ofrece a nuestro organismo nunca debe faltar en nuestra mesa. Aunque, eso sí, mirando siempre que esté fresco.