Lacteos

Leche cruda ¿sí o no?

Leche cruda  sí o no

Abordar este tema es tocar un punto que en realidad está mucho más vigente de lo que parece, ya que los grupos de personas naturistas están en la línea de consumir alimentos sin efectuar sobre ellos ningún tipo de modificación estructural. Preguntarnos ese “sí o no”, sería equivalente a pensar el hecho de aprovechar el agua de lluvia para beberla…

Lo primero es lo primero…

Para muchos, la leche es una fuente importante de nutrientes y una parte regular de la dieta diaria. Debido a que la leche cruda contiene naturalmente las bacterias, algunas de las cuales pueden ser patógenas, la mayor parte de la leche que bebemos pasa por un proceso llamado pasteurización de la leche que se realiza para maximizar medidas de seguridad.

Defensores y detractores

En años recientes, sin embargo, ha habido un creciente interés en la leche cruda entre algunos consumidores debido a teorías que suponen beneficioso el consumo en estado puro. Los defensores de la leche cruda sugieren que la pasteurización destruye los nutrientes, las enzimas que facilitan la absorción de calcio  y las bacterias beneficiosas presentes en la leche. También afirman que la leche pasteurizada está asociada a la aparición de ciertas alergias.

En algunos sitios Web que están promovidos por quienes apoyan esta teoría, se puede leer incluso la afirmación que sugiere que  la pasteurización no sólo destruye proteínas, vitaminas, minerales, enzimas y otros nutrientes, sino que se forman toxinas en su lugar.

Sin embargo, los organismos oficiales de salud de la gran mayoría de los países, afirman que el consumo de leche cruda es peligroso y puede causar serias enfermedades transmitidas por los alimentos. Es verdad que existen bacterias inocuas, tales como Lactobacillus, que ayudan a producir yogur y otros productos lácteos y tienen un papel importante en la promoción de la salud gastrointestinal.

Pero por desgracia, la leche también puede contener patógenos o bacterias dañinas como la Listeria monocytogenes, Campylobacter jejuni, E. coli O157: H7 y Salmonella.

Lo cierto es que las infecciones causadas por estas bacterias, especialmente en las personas con sistemas inmunes comprometidos, puede causar diarrea severa, calambres, fiebre, náuseas, vómitos, dolor de cabeza y deshidratación.

La decisión final, como siempre… la tomas tú.