Consejos Terapéuticos

Los tipos de sal y sus usos

Depositphotos_35952573_l

La sal potencia el sabor de los alimentos y en la antigüedad se usaba para conservar carnes y pescados, así como medio de pago dado su gran valor.

Se trata de un condimento básico en la cocina, aunque existen muchos tipos, como la sal fina, que es la más común. En todo caso debemos decantarnos por la sal yodada, que combina con todos los alimentos y a la que se le añade yodo que ayuda a prevenir enfermedades como el bocio, siendo la más recomendable para las embarazadas.

Por su parte la sal gorda se añade al agua cuando comienza a hervir antes de echar la pasta, aunque también se utiliza para preparar carnes y pescados a la sal, como la dorada.

También podemos probar la sal de Guérande, de color gris, sin refinar y sin aditivos y que procede de Francia. Es perfecta para las ensaladas.

En los últimos años se ha puesto muy de moda la sal Maldon o sal de escamas, de origen inglés, con un sabor bastante fuerte y que queda muy bien con la carne una vez cocinada porque le aporta un toque crujiente. También la podemos echar por ejemplo a los tomates.

Los orientales por su parte utilizan mucho la sal ahumada que aporta un toque ahumado a los platos y queda muy bien con el pescado e incluso con las carnes.

Otra sal que siempre nos llama la atención es la sal de colores, como la sal rosa del Himalaya cuyo color se debe a su contenido en hierro y que tiene un sabor amargo muy especial.

Por otra parte la sal gonashio procede de Japón y está mezclada con semillas de sésamo.

La sal se debe consumir con moderación, sin pasarse, ya que puede ser perjudicial para las personas con hipertensión o con problemas de retención de líquidos. En estos casos se puede optar por la sal hiposódica que contiene mucho menos sodio.