Consejos Terapéuticos

Menos sal, más salud

Salt shaker from spilling table salt.

Título concreto -si lo hay- y a la vez de claro propósito. No se trata de dar cátedra sobre nuevos usos de la sal de mesa, sino de tomar nota de algunas ideas a propósito de cómo tomar buenas decisiones en este sentido, sin que ellas impliquen un sacrificio sino una forma sana de construir hábitos más saludables para ti y tu familia.

En el hogar

• Elimina el salero de la mesa. La se coloca al cocinar, no es necesario agregar más.

• No agregues sal antes de probar. Rompe el hábito de salar de forma automática (como sucede en el caso de las patatas fritas).

• Gradualmente, de a poco cada día, usa menos sal en la cocina. En la mayoría de las recetas la sal puede reducirse, omitirse e incluso sustituirse por hierbas aromáticas deliciosas (como la cebolla y el ajo en polvo) sin comprometer el sabor. Hay comidas en las que es más fácil que en otras, por ejemplo caldos y salsas. Usa tu creatividad para promover sabores “extra”, tal el caso del uso de limón o de vino.

En la tienda

• Opta por comprar y consumir más frutas y verduras. Lo mejor es elegir en general los alimentos frescos antes que por cualquier tipo de comidas preparadas o envasadas previamente: esas sí suelen contener bastante sal agregada y es un aspecto que no puedes controlar.

• Si por temas de tiempo o practicidad no te queda alternativa y debes elegir alimentos preparados, el consejo es clarísimo y no debes omitirlo: lee muy bien las etiquetas y busca – en lo posible- preparados libres de sodio, bajos en sodio, sin sal y sin sal añadida.