Proteinas

¿Pescado azul o pescado blanco?

Water goldfish

El pescado es un básico en la dieta mediterránea, la más sana del mundo, pero veamos cuáles son las diferencias entre el pescado azul y el pescado blanco, ambos muy saludables y que deberíamos comer al menos dos veces a la semana.

La principal diferencia es que el pescado azul es más graso que el blanco, de hecho su nivel de grasas puede ser superior al 15%, mientras que el blanco apenas llega al 5%.

Por otra parte tenemos los pescados semigrasos que se caracterizan porque según la época del año su cantidad de grasa varía y se puede considerar magro o graso, como sucede en el caso de la lubina, la dorada o el salmonete.

En los pescados blancos la carne suele ser blanca y la aleta plana o redondeada en el borde superior. Este tipo de pescado es sedentario y por tanto no necesita acumular grasas. Se trata de pescados con un sabor más suave y más fáciles de digerir, por eso se recomiendan en personas con problemas digestivos. Además aportan pocas calorías, por lo que son perfectos si estamos a dieta, ya que también contienen muchas proteínas y minerales tan importantes como el yodo. Entre los pescados blancos más conocidos se encuentran el bacalao, la merluza, el rape, el lenguado y el rodaballo.

Por otra parte el pescado azul o graso suele ser por fuera de color azul y su aleta es más grande y con forma de flecha. Acumula grasas porque viaja mucho y necesita reservas, aunque son grasas saludables, como el omega 3, que nos ayuda a prevenir por ejemplo problemas cardiovasculares, ya que reduce el colesterol malo en sangre al tiempo que aumenta el bueno.

Como es lógico, al contener más grasas, el pescado azul es más calórico, pero si se cocina al horno o a la plancha es muy saludable. El pescado azul nos aporta también proteínas de alto valor biológico, vitaminas y minerales.

Entre los pescados azules más conocidos tenemos el atún, el bonito, el salmón, las sardinas, el boquerón, la caballa y el pez espada.

Hemos de tener precaución con los pescados grasos ahumados, en conserva o salazón, ya que son muy ricos en sodio y están desaconsejados en personas con hipertensión, enfermedades del corazón o del riñón.