Proteinas

Pollo: buenas proteínas y pocas grasas

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El pollo, por su precio y su aporte nutricional, es una de las carnes más consumidas en todo el mundo. Podemos elaborar un sinfín de recetas de pollo que gustan a todos los miembros de la familia.

El consumo de pollo ha aumentado considerablemente en España, lo que ha llevado a que se críe de forma intensiva para poder satisfacer toda la demanda. La diferencia entre el pollo industrial y el criado de forma  natural es que el primero es menos sabroso y su carne más clara.

Propiedades del pollo

La pechuga contiene más proteínas que el muslo, aunque éste suele ser más tierno. Su contenido en proteínas es similar a la carne roja, pero posee más fósforo y  potasio que esta última.
Además contiene vitaminas, como ácido fólico y niacina, y minerales como hierro y zinc.

En nuestro país siempre ha sido común la ingesta de hígados de pollo, pero, aunque son muy nutritivos, debemos restringir su consumo, ya que nos aporta gran cantidad de colesterol a la sangre.

El pollo es adecuado a la hora de realizar una dieta, ya que una pechuga de 80 gramos sin piel tiene unas 120 calorías, eso sí, siempre que la preparemos con muy poco aceite y asada o a la plancha.

También podemos preparar el pollo de otras muchas formas: frito, al ajillo, a la plancha, adobado, guisado, estofado, en ensalada, con verduras, patatas, como relleno en pasteles de carne, en sopas, etc.

Compra y conservación

Es importante lavar el pollo con agua antes de cocinarlo y procurar que esté bastante hecho a fin de evitar la salmonella, una bacteria que produce graves problemas gastrointestinales.

Cuando compremos pollo tenemos que fijarnos en su frescura, para lo cual comprobaremos que su piel no está pegajosa, sino lisa, firme y sin manchas violetas o verdes. Podemos conservar el pollo crudo en la nevera durante un día, pasado este tiempo deberemos meterlo en el congelador, donde puede permanecer hasta seis meses. Si está cocinado puede conservarse tres días en la nevera.