Consejos Terapéuticos

¿Por qué debemos cocinar bien la carne?

Raw fresh meat sliced in cubes on board with vegetables

Aunque últimamente está muy de moda tomar la carne poco hecha, sobre todo si es roja, se trata de un hábito que puede conllevar una serie de riesgos para la salud. Tampoco es bueno pasarse, ya que un exceso también puede ser perjudicial.

Lo adecuado es cocinar la carne en su punto justo, sin que queden partes crudas o quemadas. Si queremos saber si está bien hecha tenemos que pincharla y comprobar que los jugos que salen son de color gris y no rosáceos.

La carne cocinada es más fácil de digerir y además mejora el sabor gracias al calor. Aunque lo más importante es que gracias a la cocción se eliminan los posibles parásitos y las bacterias, por tanto debemos cocinar la carne lo suficiente como para evitarlos, pero sin quemarla. Además, parece ser que nuestro organismo consigue obtener más energía de la carne cocinada que de la carne cruda. De todas formas es cierto que durante la cocción de la carne se pierden nutrientes a causa del calor.

En el caso de las parrillas o barbacoas cuando el fuego entra en contacto directo con la carne se pueden producir sustancias cancerígenas. Es por ello que estas formas de cocinar deben ser ocasionales y no la norma. Los agentes carcinógenos no se crean cuando se hace al horno o cocida.

Por otra parte ciertos tipos de carne deben cocinarse lo suficiente y no dejarlas en ningún caso medio crudas, como por ejemplo el cerdo y las aves, además de las hamburguesas, ya que la carne picada se estropea antes.

Las mujeres embarazadas deben evitar comer todo tipo de carne cruda o poco hecha, sobre todo pollo, ya que puede tener la bacteria de la salmonella o el parásito de la toxoplasmosis, ambos muy peligrosos.

Es importante que guardemos la carne cruda separada del resto de los alimentos y que limpiemos muy bien los utensilios donde manipulemos la carne cruda.