Grasas

Cómo preparar frituras más sanas

french fries

No todas las frituras son “malas” por sí mismas. Hay muchas cosas que puedes hacer para minimizar de algún modo, aquellos factores que son potencialmente dañinos (generalmente a largo plazo) a la hora de freír. Dedicamos un post anterior a conocer qué es el punto de humo de un aceite y este es un factor muy importante a la hora de elegirlo para freír.

Cuanto más alto sea el punto de humo de un aceite, mejor será para freír pues podrás someterlo a temperaturas más elevadas sin que se descomponga o se desestabilice químicamente hablando.

Puntos de humo de los aceites

Por supuesto, hablamos de valores aproximados y de los más usuales que encuentras en tiendas comunes y de especialidades gastronómicas. Aquí están, toma nota:

Aceites de maní, cártamo, soja: 230° C
Aceite de semilla de uva: 225 °C
Aceite de canola: 220 °C
Aceite de maíz, semilla de oliva, sésamo, girasol: 210 °C

Reutilización de aceite para freír

Si me pides un consejo genérico y yo quisiera cubrirme de toda responsabilidad, te diría que no es aconsejable que reutilices nunca un aceite para freír. Pero la realidad indica otra cosa y son muchas las veces que por simples razones económicas no nos es posible descartar un aceite por una sola fritura.

Lo que sí puedes hacer, es optimizar condiciones para que esta reutilización no signifique riesgos. Las medidas más sencillas, pasan por filtrar el aceite después de freír (la idea es evitar cualquier tipo de residuo que termine carbonizándose en las dos o tres frituras posteriores) y especialmente por conservarlo en un lugar donde no haya oportunidad de contaminarse (oscuro y fresco), el frigorífico es una buena idea.

De todos modos nunca reutilices un aceite más de cuatro veces como máximo.