Verduras

¡Qué buena la calabaza de invierno!

Pumpkin

El invierno es perfecto para tomar calabaza, una hortaliza con numerosos beneficios y que se puede comer y preparar de muchas formas.

La calabaza de invierno suele ser más dulce y más seca que la de verano, y además tiene la piel más gruesa y menos agua. La calabaza es rica en nutrientes y sobre todo en agua, que puede llegar al 90%, por lo que su contenido en calorías es bastante bajo, una ración de 100 gramos nos aporta como mucho unas 40 calorías. Además apenas contiene hidratos y grasas. La calabaza sí es rica en fibra, perfecta para mejorar el tránsito intestinal, reducir el colesterol y saciarnos.

En cuanto a las vitaminas, nos aporta sobre todo betacarotenos, folatos y vitaminas A, C y E, que ejercen una importante acción antioxidante que mejora el sistema inmunológico. Además los carotenos son necesarios para la formación de vitamina A, necesaria para una buena visión. La calabaza contiene minerales como potasio, magnesio, fósforo, azufre, zinc, cobre y, en menor medida, hierro y calcio.

La calabaza nos ayuda a eliminar el exceso de líquidos del organismo y es aconsejable en casos de hipertensión, ya que es rica en potasio y pobre en sodio.

Además, la pulpa de la calabaza contiene mucílagos que protegen la mucosa del estómago, por eso se recomienda para quienes sufren gastritis, acidez o mala digestión.

Podemos tomar la pulpa de la calabaza cruda, por ejemplo en ensalada, o hacer una crema mezclándola con puerro o patata. También se puede tomar la calabaza al horno, sin duda uno de los postres más sanos y sabrosos durante estos meses de frío. Con la calabaza también se prepara mermelada y el cabello de ángel que sirve de relleno en muchas preparaciones de pastelería.

Cuando vayamos a comprar calabaza de invierno es mejor elegir aquellas que sean pesadas, maduras y con la corteza gruesa y sin marcas.