Consejos Terapéuticos

Qué es la intolerancia a la fructosa

Bright summer fruits in plate on wooden table on natural background

La intolerancia a la fructosa se produce cuando el organismo no tiene una proteína que ayuda a descomponer la fructosa, un tipo de azúcar. Por eso las personas que sufren este problema deben seguir una dieta especial.

Cuando una persona con intolerancia a la fructosa come alimentos que la contienen, el organismo acumula sustancias peligrosas en el hígado. Se trata de un problema hereditario y suele afectar a una de cada veinte mil personas

Los síntomas suelen ser diarreas, vómitos, hipoglucemia, irritabilidad y ojos y piel amarillentos. Tras diferentes pruebas realizadas por el médico se determina si una persona padece esta enfermedad en cuyo caso deberá seguir una dieta especial. La dieta se basa en la eliminación total de la fructosa y la sacarosa, lo que hará que la persona se sienta mejor.

La sacarosa es el azúcar en sus distintas variedades: blanco, moreno, caña, remolacha y glasé. La sacarosa se encuentra además en la fruta, la verdura, los dulces y los refrescos. También suele estar presente en conservas, salsas, sopas envasadas, alimentos infantiles y cereales para el desayuno.

Dieta

Quienes padezcan este problema deben eliminar los alimentos con azúcar, la miel, las frutas y las verduras, aunque siempre que lo indique el médico pueden tomar verduras de hoja verde cocinadas porque pierden bastante fructosa libre. Es importante que no tomen cereales integrales, ya que suelen ser más ricos en fructosa que los refinados.

Por otra parte el sorbitol también se convierte en fructosa en el hígado, por lo que las personas con este trastorno deben evitarlo. El sorbitol se utiliza como edulcorante en alimentos dietéticos puesto que aporta menos calorías que la sacarosa.

Para aportar un poco de sabor dulce a alimentos como la leche, los yogures o los postres caseros pueden utilizar edulcorantes como glucosa, aspartamo, sacarina y ciclamato, aunque los dos últimos no se aconsejan en el caso de los niños.

Por último, deben consultar con el farmacéutico, ya que muchos medicamentos contienen fructosa y sacarosa.