Grasas

¡Qué rico el Roscón de Reyes!

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El Roscón de Reyes se toma para desayunar o merendar el último día de navidad, el 6 de enero, y es una costumbre que ya tiene varios siglos.

Al igual que otras tradiciones navideñas el Roscón tiene un origen pagano. Parece que su origen data del la época del Imperio Romano cuando se celebraban las Saturnales o fiesta de los esclavos, un homenaje a Saturno, el dios de la agricultura y las cosechas, en el que los esclavos no tenían que trabajar. Por eso preparaban una torta con miel, frutos secos, dátiles e higos.

Unos siglos después se introdujo el haba, símbolo de prosperidad y fertilidad. Aunque con los años la celebración de las Saturnales desapareció, sí se conservó en algunos lugares como Francia comer este postre.

En España Felipe V introdujo el Roscón de Reyes en el siglo XVIII y después se popularizó. En el siglo XIX la moneda se sustituyó por una figurita. En la actualidad se cree que a quien le toca la figurita tendrá suerte durante el año, mientras que a quien le toca el haba tiene que pagar el postre.

¿Cómo se prepara?

Actualmente el Roscón de Reyes se suele preparar con harina, huevo, leche, azúcar, mantequilla, levadura, agua de azahar, limón, naranja, almendras y frutas confitadas. Se prepara una masa que se deja reposar y se le da forma. Después se mete en el horno y una vez cocinado y frío se puede rellenar de crema, trufa montada o nata. Es importante que si va relleno lo mantengamos en la nevera, correctamente tapado, para que se conserve en perfecto estado.

Al tratarse de un producto dulce debemos tomar el Roscón de Reyes con moderación. Es recomendable evitar que esté relleno de nata o chocolate si tenemos problemas de colesterol o peso, puesto que aportan más grasas y azúcares a un producto que ya de por sí las contiene.