Grasas

Reduce las grasas saturadas y saldrás ganando

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Desde hace ya bastante tiempo se sabe que las grasas saturadas son perjudiciales para el organismo. A continuación os damos unos consejos para reducir su consumo lo máximo posible y prevenir problemas de colesterol y triglicéridos. Las grasas son necesarias ya que nos ayudan a mantener una reserva energética, ejercen una función estructural en las membranas celulares y ayudan a absorber ciertas vitaminas.

Se recomienda un consumo diario de un 20-30% de grasas, de las que sólo un 5% deberían ser saturadas. El problema aparece cuando en vez de consumir grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas tomamos grasas saturadas, nocivas para la salud.

Las grasas saturadas se caracterizan por mantenerse sólidas a temperatura ambiente y volverse líquidas cuando se les somete a calor.

Alimentos a evitar

Debemos reducir en lo posible el consumo de carnes y derivados, sobre todo la carne de cerdo y cordero, así como la grasa de la carne roja y la piel del pollo. También evitaremos los embutidos, los dulces, las tartas, los bizcochos, los patés, la mantequilla, la margarina, la nata y los lácteos elaborados con leche entera.

Otra fuente de grasas saturadas son los mariscos y los crustáceos, que sólo debemos comer de forma ocasional. Tampoco debemos consumir alimentos que contengan aceite de palma y coco, muy presentes en bollería y dulces elaborados de forma industrial.

Qué  comer

Debemos leer las etiquetas de información nutricional en los alimentos para ayudarnos a saber qué tipos de grasas contienen y en qué cantidad.

Es muy recomendable la ingesta de pescado azul, como el atún, las sardinas y el salmón. También nos benefician los frutos secos, excepto los cacahuetes, y diferentes semillas (calabaza, girasol…).

Por último, sustituyamos la mantequilla y la margarina por aceite de oliva y reduzcamos el consumo de carne, incrementando a su vez la ingesta de legumbres y verduras.