Consejos Terapéuticos

Refresco dietético ¿es para mi?

Todas y todos lo sabemos: desde que existe en el mercado una amplia oferta de refrescos dietéticos, la vida es mucho más fácil. Quiero decir: me refiero a la vida sometida al propósito de controlar calorías o –mejor aún- de disminuirlas, y ésta entonces es más llevadera.

Estar bien informados

Beber una cantidad razonable de refresco dietético al día, como una lata o dos, no es probable que te haga daño. Antes estaba ese reconocido temor (casi un mito) acerca de los métodos elegidos por los fabricantes para edulcorar distintos tipos de alimentos. Los edulcorantes artificiales y otros productos químicos que actualmente se utilizan en los refrescos dietéticos son seguros para la mayoría de la gente, y no hay evidencia creíble de que estos ingredientes producen cáncer.

Algunos tipos de refrescos de dieta vienen incluso enriquecidos con vitaminas y minerales. Sin embargo, el refresco dietético no puede definirse precisamente como una “bebida de salud” o una especie de garantía para perder peso. Aunque el cambio desde el refresco común o regular al dietético puede ahorrar calorías, algunos estudios sugieren que beber más de una soda al día – regular o de dieta – aumenta el riesgo de obesidad y de ciertos problemas relacionados con la salud tales como diabetes tipo 2.

¿Cuál es mi mensaje?

Que las opciones más saludables abundan. Comienza el día con un vaso pequeño de jugo de fruta 100 por ciento natural. Bebe leche descremada con las comidas. Bebe agua durante todo el día. Para variar, prueba el agua con gas o añade un chorrito de jugo de limón o de arándano a la misma. Si fuera tú, yo elegiría guardar refresco de dieta para un tratamiento ocasional.