Frutas

El higo seco

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Seguimos con nuestro repaso a los distintos frutos secos que pueden ser consumidos en cualquier época del año, y en esta ocasión nos concentraremos en las propiedades que puede brindarnos el higo seco, una de las conservas más importantes que podemos consumir gracias a sus altos aportes nutricionales en varios de los elementos asociados para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Para comenzar, podemos detallar que hay dos formas típicas de secar los higos. La primera es obviamente de forma natural, al calor del sol, aunque esta posibilidad se ve claramente determinada por el clima de la zona en cuestión. La otra variante es la de secado en horno, que no tiene ningún tipo de contra, excepto que el fruto tal vez pierde algo de frescura.

Normalmente, el higo seco se presenta aplastado y posee un color violeta o pardo casi siempre, mientras que la pulpa del mismo es amarilla y viscosa, cubierta de una capa externa de azúcar. Si bien hoy se cosechan en distintos sitios a lo largo de todo el mundo, los higos de Turquía, especialmente de la zona de Esmirna, siguen siendo los más apreciados de todos los que existen en el mercado.

En cuanto a sus propiedades para el organismo, hay que destacar que como todos los elementos resecados, al perder el agua, los nutrientes del higo seco se concentran en su interior de una forma excelente. Posee grandes cantidades de potasio, calcio, hierro y vitamina A entre otros muchos elementos importantes para nuestro cuerpo.