Proteinas

Sepia, una forma deliciosa de comer proteínas

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La sepia es un cefalópodo que se encuentra principalmente en el mar Mediterráneo y en el océano Atlántico. Se puede cocinar de muchas maneras y es un plato muy nutritivo.

Conservación y consumo

Es mejor tomar la sepia fresca y cuando la compremos debemos fijarnos en que su carne sea de color blanco nacarado o blanco pálido. Además la carne debe ser consistente, brillante, húmeda y suave. Debemos guardarla siempre en el frigorífico y consumirla en poco tiempo, evitando congelarla porque se puede endurecer demasiado.

La podemos tomar de muchas formas, en salsa, frita, a la plancha, en sopas de pescado, con arroz y alcachofas, etc.

Propiedades

La sepia, al igual que el resto de los mariscos y moluscos, nos aporta proteínas de gran calidad necesarias para el organismo, esto significa que son ricas en todos los aminoácidos esenciales.

Apenas contiene grasa, una ración de cien gramos tiene menos de ochenta calorías, por lo que podemos consumirla si queremos mantener nuestro peso o seguimos una dieta para adelgazar.

La sepia contiene vitaminas A y E, que ejerce una beneficiosa acción antioxidante que mejora el sistema inmunológico.

Entre las vitaminas del complejo B, destaca el ácido fólico, que contribuye a prevenir defectos en la placenta y en el feto, por lo que es recomendable para las mujeres que quieran quedarse embarazadas. Otra vitamina de este grupo, la B12, es beneficiosa para el sistema nervioso, el corazón y el cerebro, mientras que la vitamina B3 es esencial para transformar la energía a partir de los macronutrientes. Entre los minerales que nos aporta cabe mencionar algunos como fósforo, potasio, magnesio, calcio y hierro.

El único inconveniente de la sepia es su contenido en colesterol, que, aunque menor que en el caso del calamar, no se recomienda en personas con este problema, ya que lo incrementa.