Verduras

Tomate frito: rico en licopeno con acción antioxidante

Tomato sauce

El tomate frito se utiliza mucho en la cocina y gusta a todos, sobre todo a los niños. Se trata de un alimento sano porque nos aporta minerales y vitaminas.

El tomate nos proporciona minerales como el potasio, el fósforo y el magnesio, así como vitaminas del grupo B, vitamina E, vitamina A y sobre todo vitamina C, muy beneficiosa para la salud. El tomate apenas contiene grasas y ejerce una acción diurética, por lo que podemos tomarlo si estamos a dieta.

El tomate frito es rico en licopeno, un pigmento vegetal que le da su característico color al tomate y que es un potente antioxidante que puede ayudar a mejorar nuestro sistema inmunitario y a prevenir enfermedades del corazón. De hecho el tomate frito ejerce una acción antioxidante superior al tomate crudo, ya que su contenido en licopeno es mayor.

El tomate frito se utiliza especialmente para acompañar los platos de pasta, como los espaguetis o las pizzas. De todas formas también se puede utilizar para preparar carnes, salsas o tomarlo con arroz, patatas…

Para elaborar la salsa se somete a los tomates a un proceso de lavado, trituración, calentamiento y tamizado, y una vez concentrados se fríen con aceite vegetal y se añade sal, azúcar e incluso hortalizas.

En el caso del tomate frito el aporte calórico suele estar entre 40 y 80 calorías por cada 100 gramos dependiendo de cómo se haya elaborado, ya que utiliza, además de tomate, aceite, azúcar y sal. Es mejor preparar el tomate frito en casa con una cantidad moderada de aceite de oliva de buena calidad y poca sal. Le podemos añadir un poco de azúcar para contrarrestar la acidez. Si compramos el tomate frito envasado, una vez abierto debe conservarse en la nevera un máximo de dos días.