Lacteos

Variedades de kefir

Kefir

Hay muchas variedades de kéfir, que se diferencian en realidad desde su origen, es decir  sobre la base de las bacterias y levaduras específicas utilizadas para fermentar la leche y en el tipo de leche utilizada.

En los países europeos, kéfir se hace a menudo con leche de cabra, de vaca o incluso a partir de leche de camello. Pero vale señalar que la mayoría de kéfir que se comercializa en el resto del mundo, está hecho en base a leche de vaca.

Otras variantes

Más allá de las mencionadas, para hacerlo más agradable al paladar, muchas empresas eligen endulzar el kéfir y agregar sabores como fruta o vainilla, algo similar a lo que sucede con el yogur y -creo yo- en un intento de que el Kefir se acerque más en sabor al mismo y pueda ser más fácilmente aceptado por aquellos que lo prueban por primera vez, incorporándolo a su dieta  en lugar de plantearse el “conflicto” yogur vs. kefir.

¿Qué es el Kefir “no lácteo”?

La creatividad del ser humano no tiene límites y (probablemente) tras años de investigación “casera”, haciendo uso del viejo método del ensayo y el error, se han llegado a obtener variantes muy interesantes y ampliamente utilizadas en todo el mundo, que vale la pena detenerse a citar.

Así las cosas las variantes van más allá: el Kefir también se pueden hacer con las leches no lácteas, o mejor dicho no de origen animal,  tales como leche de almendras o leche de soja. Estos kefirs “no lácteos” como se les llama comúnmente, no se realizan con los mismos cultivos de bacterias y levaduras, pero son capaces de  ofrecer casi los mismos beneficios pro-bióticos, convirtiéndolas en una excelente alternativa para los consumidores veganos.