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Vitamina A para el invierno

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Vitamina A para el invierno. Seguimos compartiendo este interesante material, acerca del que aprendí mucho en ocasión de realizar hace un tiempo atrás un  curso de dietética y nutrición. Dado que se trata del tercer post, para que puedas contextualizar el tema sobre el que trabajaremos hoy, te invito a leer el primer y segundo post dedicados a esta serie.

La vitamina A es otro verdadero regalo de la naturaleza, casi un “milagro” porque los beneficios que nos proporciona su consumo son -con franqueza- notables y pueden verse con suma rapidez, especialmente a nivel de la piel. Aún en pleno invierno, tu cutis y tus labios ya denotarán mejoras y resistencia una vez que el consumo de esta vitamina se torne un hábito.

¿Cuál es su acción con mayor exactitud? La vitamina A es importante para la reparación de los tejidos necesarios para el crecimiento y desarrollo en general. Pero no todo queda allí: también es esencial para fortalecer el sistema inmunológico y mantener una buena visión. Al respecto de este último punto, hay testimonios increíbles que aseveran que -por ejemplo- en el caso de miopías de avance rápido, los resultados son sorprendentes.

¿Dónde la hallamos? Piensa en leche, margarinas fortificadas, las yemas de huevo, hígado, pescado graso (arenques, atún, sardinas y sardinas), zanahorias, tomates, verduras de hoja verde, mango y albaricoques, ya que son todas muy ricas fuentes de vitamina A.

Si piensas en cómo tomar los suplementos, recuerda que debes acudir al médico para elegir el adecuado, ya que dosis muy altas de vitamina A pueden resultar tóxicas y causar problemas con el hígado y algunas complicaciones durante el embarazo. La ingesta diaria recomendada es de 600 microgramos para las mujeres y 700 microgramos para los hombres.