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Vitamina C para el invierno

vitamina C

Vitamina C para el invierno. En un post anterior (que te invito a releer) mencionábamos la importancia de prepararse bien y sin necesidad de hacer un curso de dietética y nutrición , estar al tanto de las principales vitaminas, sus efectos y dónde encontrarlas. Hoy comenzamos por un clásico: la vitamina C.

Bien podría haber titulado este post como “mitos y verdades sobre la vitamina C”. ¿Sabes por qué? Porque algunas creencias populares que están muy arraigadas en nuestras culturas, no son del todo tan ciertas, de modo que -como decía mi abuela- comencemos por el principio.

Contrariamente a la creencia popular, la vitamina C no previene los resfriados y la gripe, pero sí es muy eficaz en términos de reducir la duración y severidad de los síntomas. La vitamina C actúa como antioxidante. Esto significa que protege el cuerpo contra las enfermedades, incluyendo enfermedades cardíacas y cáncer.

Es de vital importancia para la producción de colágeno, que el cuerpo utiliza para construir los tejidos del cuerpo y los huesos.

¿Dónde la hallamos? Pensemos en la principal fuente de alimentación: si tú comes una gran variedad de frutas y hortalizas frescas cada día tendrás una ingesta balanceada de frutas vitamina C. Los clásicos: cítricos, el kiwi, las fresas y los arándanos son una excelente fuente de vitamina C. Las verduras (repollo, brócoli y frijoles) y las patatas contienen también un alto nivel.

¿Se recomiendan los suplementos? Como siempre digo, tu médico tiene la última palabra, pero puedo adelantarte que la dosis recomendada de vitamina C es de 40 miligramos (mg) al día para adultos y 25 mg al día para los niños. En forma de polvo tiende a ser ácida, pero es más barato que en forma de tabletas o comprimidos. Una buena idea, siempre supervisada por el pediatra, insisto en ello, es revolver la vitamina C en polvo en el yogur para los niños.

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